Primer informe del "Monitor de impacto de la Covid-19"
Primer informe de seguimiento del "Monitor de impacto de la Covid-19", proyecto en curso financiado por el INAP en el marco de la Convocatoria permanente

Inés Calzada, profesora de la Universidad Complutense de Madrid e investigadora principal del proyecto n.º 223, titulado “Monitor de impacto del Covid-19 sobre los servicios sociales” y financiado por el INAP en el marco de la Convocatoria permanente de contratación de proyectos de investigación, ha entregado el primer informe de seguimiento. Este documento, denominado “Los servicios sociales ante la pandemia: retos, desafíos y respuestas hacia la nueva normalidad”, analiza cómo se están enfrentando los servicios municipales de trabajo social a los retos derivados de la pandemia global.

Para realizar el seguimiento del monitor de impacto, que estará en funcionamiento hasta septiembre de 2021, los investigadores han seleccionado al azar más de 60 municipios de seis comunidades  (Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla y León, Euskadi y Madrid), y han realizado una entrevista telefónica con la persona coordinadora del centro de servicios sociales correspondiente.

En este primer informe se describe lo acontecido en los servicios sociales desde el confinamiento en marzo de este año. Los investigadores resaltan la irrupción de un nuevo perfil de persona usuaria de los servicios sociales,  dedicado principalmente al sector servicios o con empleos en la economía sumergida y alertan de que una situación de vulnerabilidad coyuntural pueda cronificarse.

Así mismo, el informe destaca que las solicitudes de ayuda económica se han tramitado, pero la atención presencial se ha paralizado o retrasado. Ponen especial énfasis en las consecuencias que esta dificultad de atender presencialmente puede afectar en casos de menores o violencia de género. Además, la pandemia ha impedido la celebración de programas que implican reuniones en grupo y trabajo social comunitario como talleres de formación; grupos de apoyo; actividades de ocio para mayores y jóvenes; centros de día, etc.

Para finalizar, el informe señala que las trabajadoras sociales temen el peor escenario en algunos territorios, ligados a la estacionalidad (economías altamente dependientes del turismo o el trabajo agrícola), así como cuando medidas como los ERTE toquen a su fin. Por ello, desean la continuidad de la intervención social en la prevención, participación y la construcción de sociedades inclusivas y destacan la importancia de coordinarse con otros servicios públicos.

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