En el hemisferio norte, el solsticio de verano anuncia la llegada de los meses más cálidos y es cuando el Sol alcanza su máxima altura, siendo el 21 de junio el día más largo y la noche más corta del año.
La inclinación de la Tierra de 23.5º respecto a su plano orbital es la causa de los solsticios. En estas fechas, el eje terrestre alcanza su máxima inclinación hacia el Sol, provocando que un hemisferio reciba luz directa—dando el día más largo y el verano—y el otro la mínima, dando el invierno.
Por otra parte, el término "Solsticio" viene del latín solstitium, que significa "Sol quieto", debido a que durante varios días parece que su altura en el firmamento no varía. De hecho, en todas las civilizaciones, los solsticios han sido tradicionalmente un momento de gran importancia cultural y religiosa.
Las festividades asociadas a los cambios cósmicos recurrentes, como la llegada de las estaciones, los días más largos o las noches más largas, han sido parte central en la tradición de muchas culturas.