Teniendo en cuenta los puntos anteriormente analizados, y en especial la necesidad de flexibilidad en la organización, se hace una propuesta de asignación de tareas entre los perfiles definidos.
Observaciones clave:
Informador/a: Realiza tareas frecuentes y cortas. La información que maneje debe ser precisa y clara. Requiere conocimientos sobre las materias, aunque no tienen que ser altamente especializados. Requieren tener habilidades para la comunicación y para la gestión de la información que manejen ya que las consecuencias de no tener conocimientos suficientes pueden perjudicar de cara a la atención a la ciudadanía.
Las tareas asignadas tienen que ver con tareas operativas, atención directa y soporte técnico sencillo.
Coordinador/a: tareas frecuentes, pero no tanto como el informador/a. Puede supervisar procesos y eso implica que las tareas puedan ser más largas. Tiene consecuencias si algo sale mal de cara a la atención a la ciudadanía y requiere tener habilidades para organizar y resolver. El coordinador/a se encarga de gestionar las tareas de atención a la ciudadanía y de la organización interna.
Es un perfil puente que ejecuta tareas operativas, coordina procesos y colabora en iniciativas de mejora.
Responsable de oficina: Las tareas son frecuentes, pero no tanto como el coordinador/a o el informador/a. La duración de las tareas es alta ya que requieren planificación, gestión y seguimiento. Las consecuencias por ejecutar mal son altas y la dificultad es alta ya que se requiere conocimientos más técnicos.
El responsable de oficina analiza datos, gestiona proyectos de mejora, supervisa procesos y gestiona para que la calidad de la información y del funcionamiento de la oficina sean buenos. Se enfoca más a tareas estratégicas o de supervisión directa.